lunes 13 de octubre de 2008

Mi más sincero homenaje

Yo quiero aprender
que hay otras culturas,
con sus ritos, magias y supersticiones,
sus dioses y sus miles de oraciones.

Aprender idiomas, arte y literatura,
que bien mirado es lo mismo,
expresado en diferentes texturas.

A beber agua de las fuentes,
a brincar y bailar al compás de la corriente,
a comer con manos abiertas y desnudas,
a fumar el tiempo bajo la luz de la luna,
a barrer para casa sin escobas,
a limpiar el rellano después de tender la ropa,
a caminar incluso a la pata coja.

Yo quiero aprender,
que el ego se pierde cuando me gano,
que mi mejor arma se llama diccionario,
que alrededor la gente circula en bicicleta
y respira, como yo, aunque sea en calles estrechas.

Y si a día de hoy me preguntaran
qué es lo que quiero realmente mañana,
contestaría sin dudarlo en absoluto:
una pluma y un papel,
para seguir formando parte de este mundo.



La Roda

martes 29 de julio de 2008

Silencio

Ojos cerrados, valles palaciegos,
canciones para un recuerdo
aparcadas en la autopista del pensamiento.
Momentos para la sonrisa,
para esa lágrima contenida
que eriza el vello del pretérito anterior,
de mi pasado pluscuamperfecto.

Yunque de herrero forjador,
de presentes auténticos, reales,
de futuros tan lejanos como inmediatos,
unos contigo, los otros aún inciertos.

Y qué generosa la incertidumbre,
paso hacia adelante
entre llanuras de espliego,
sin llamas que arrasan lo hoy construido,
con ascuas que abriguen el mañana venidero.

Junto a ti,
es lo que ahora mismo quiero,
conocerte en un principio,
que nuestros cuerpos, emisarios del alma,
ya nos dirán el resto.

No hay mejor visión
que la de uno mismo
en ese espejo reluciente
de la persona que tengo enfrente,
marcando los trazos de mi rostro,
mostrándolos con gracia y deleite.

Aprender, esa es la vida,
el goce del pálpito de cada día,
la sonrisa más abierta,
la carcajada más valiente.

En este lugar de peldaños vacíos
también hay sitio
para soledades envolventes,
unas, de certezas
cuadriculadas y veraces
como un bíblico versículo,
como un lunes de febrero,
como una hoja caduca en otoño,
como un centro comercial en adviento.
Como llanto de niño sin feria,
como feriante sin pasatiempos,
como el segundo en un reloj cualquiera,
como el carmín encerrado y quieto.
Como agua para abril en mayo,
como treinta grados en invierno,
como pasear por la playa en bicicleta,
como río deshojado y en silencio.

Pero además hay otras,
soledades de disfrute abstracto y eterno,
como bandadas de gaviotas en tu vientre,
como respirar agua en azules océanos,
como el verde aullido
de lobos en la estepa del septiembre,
como navegar desde el pairo
con un rumbo fijo aún no establecido,
como la bocanada de aire
en tu pecho más ardiente,
como derrotar a la pistola
en hermosas guerras de juguete,
como andar, caminar, saltar,
correr, navegar, soñar, planear,
subir, reír…
sin nada más
que la compañía de mi pluma,
mojada con la tinta
de tus palabras hoy no escritas,
y abrazadas
en nuestro espacio convergente,
de hechizos y embrujos que por fin unirán
la voluntad de dos perseverantes seres.



Castellón

martes 22 de julio de 2008

La siega

Las pasiones reverberan
en los nuevos cielos,
los estiletes, destrozados,
abandonan el presente
para retornar al lugar
de donde una vez vinieron.

La suave brisa
mece hoy mi nueva hamaca,
subyacen tras de mí
las renovadas letras que llegan
describiendo al brillo
del profundo azul en calma.

Con brotes de espino
la flor se abre camino,
entre nidos de estopa,
entre granzas
restantes de la criba,
que abandonan yermas
el ya nunca oscuro sótano
de un rojo campo de amapolas.

Observo con deleite
los paisajes hoy segados,
aquellos que una vez
vi de color verde,
y gracias al acto incuestionable
de la vida en sus secuencias,
puedo ahora mirar
en perspectiva,
para que esta llanura amarilla
me traiga recuerdos
de no tan lejanos momentos,
de pasados inciertos,
aclarados al compás
del eterno juez imparcial,
el tiempo, que acaba colocando
cada pieza en su lugar.



La Roda

martes 15 de julio de 2008

Adiós

Tengo quehaceres por cumplir,
quiero quitarme este lastre,
y continuar con aquello
que engrana de modo perfecto
en mi vivir sin ataduras ni cables.

Leven anclas, vamos allá,
nuevas aventuras
se aproximan a mis cimientos,
mientras atrás
permanece quieto
el cuento de nunca empezar.

Adiós, ciao, goodbye!
Y si lo deseas
en otra lengua más lejana,
pues también,
sayonara!
Aunque ahora sé
que lo que camina sobre mis tejas
son simples y llanas tormentas.
Marchan hoy, sin duda,
para no volver
ni en días de turbia luz,
ni en instantes de negra penumbra,
y no volverán.

Menudo desahogo cuando escampa,
cierto es que me encanta
el característico olor
que desprende el ambiente a tierra mojada.
Es sinónimo de renovación,
del amanecer,
de un reinventado y cálido sol,
sin miramientos,
sin interpretaciones,
sin por qués,
sin lamentos,
ni lloros,
ni absurdas redenciones.

Lo que es, es,
me dijo alguien una vez,
y no se puede cambiar
el comportamiento natural
de aves encerradas
que así lo han elegido
por propios motivos,
o por miedo a las arañas
que pueblan los caminos.

De todo se aprende,
y a través de mi catalejo
puedo decir que por lo menos
me llevo una hermosa lección,
por fin volví a ser liebre
sin que importara mi lobo feroz.

Además,
dejo mis ventanas abiertas,
no para ti,
entronada princesa
del reino que jamás conocí.
Están de par en par,
ya que el aire fresco
que en mi casa ha entrado,
ha sacudido mi letargo,
ha provocado mi alzamiento
en oscuras cavernas
donde nada es del todo claro.

Anduriña,
no hace falta
que sigas dormida estando despierta,
yo, por lo que a mí respecta,
continúo en mi carabela,
lugar predilecto para zarpar,
y para que el viento me acaricie
pensando que una vez,
volviendo ligeramente mi cabeza,
fui algo que no se repetirá,
en la senda quedan
los restos de mi última piel,
la del marinero en tierra.



La Roda

lunes 14 de julio de 2008

Del hogar y la calma

Caminos, cimas,
estepas,
llanuras, montañas,
valles, ríos y mesetas.

Arena, soles,
sueños,
piedras, contraseñas,
lugares, direcciones y correos.

Paralelas, tangentes,
compases,
autoCAD, la imagen digital,
comentarios, redes y canales.

Entre otros,
conjunción de elementos,
en ocasiones yuxtapuestos,
que al releer
los trazos de mi comienzo
provocan un salto a mi vacío interno,
al aventurarme a la novedad
de instantes todavía por explorar,
marcando nuevos latidos en mi vida,
nuevos motivos para una sonrisa.

No existe rosa sin espinas,
ni vida sin vuelos ni aterrizajes
que, cuando forzosos,
llenan mi cuerpo de cicatrices
que iluminan mi iluminado rostro.

Hoy en día,
cuando la verdad supina
la establece el mentiroso,
la utopía sin tregua
es vivida por seres
con alguna pregunta y sin ninguna respuesta.

Cuando las calles se alquitranan
de mazapán y serrín,
sin lugar en su seno
para la memoria y el carmín.

Cuando el domingo ya no es alegre,
al saber que
de lunes a viernes,
los turnos llenan el bolsillo
pero también empobrecen.

Cuando abril va detrás de mayo,
y, sin quitarse el sayo,
los pájaros dorados
alumbran esquinas
por las que no pasa ni el Tato.

Cuando después de cada cena
la preocupación está en la batería,
¡Si no funciona el mando
será una experiencia peor
que quedarse sin tabaco!

Cuando nuestra queja
por el timo de la estampita
llega, como siempre,
una vez consumado el acto,
¡a ver cómo llego a casa
con un cartón de leche,
una lata de atún
y un paquete de pilas para la tele!
Pediré un nuevo adelanto
para sobrevivir en esta jungla de asfalto.

Cuando, entre otras cosas,
los sucesos más interesantes,
son vidas en papel cuché
y catódicas bodas,
mostrando el supuesto manjar
que no acepta mi gaznate.

Cuando todo esto
es lo que a mi alrededor percibo,
me levanto del sillón,
voy directo a la puerta,
te digo, hola, qué tal,
pasa, no te quedes fuera,
charlemos, aunque sea del tiempo,
hablemos por hablar,
porque así romperemos el hielo.

Mañana, dios dirá,
pero hasta que llegue ese momento
te mostraré el resto de mi hogar.
Ahí tienes el cubo para desperdicios,
como todo hijo de vecino.
Por supuesto, la cocina,
que junto a la buhardilla
son estancias para ti conocidas.
Fuera está la galería,
donde sólo encontrarás
mi nueva ropa tendida.
Claro, también tengo
un bonito dormitorio,
con armario, dos mesitas y una cama,
lugar éste muy idóneo
para dejar los abrigos, tus macetas
y tu esponjosa almohada.

Perdona el cambio de tema.
Ayer, cuando estuve
en la entrada a tu domicilio,
jamás pensé en un principio
que sería tan acogedor.
Ahora, que poco a poco me lo muestras,
estoy preparando mis maletas,
ya que una puerta abierta
es siempre mejor
que cerradas vallas
alrededor de colinas y cordilleras.

Retomando el hilo
y para terminar la presentación,
he dejado en último lugar
mi pequeño rincón.
Mi más querida biblioteca,
donde recojo libros y manuscritos,
donde también existen espacios vacíos
para ocuparlos con futuras novelas.

Bueno, ya está,
mis cuatro paredes en esta ciudad,
brillante estructura de tapices y bocetos,
con cuadros impresionistas,
cubistas, y uno de Adolfo el panadero.
Fíjate, por si no te has percatado,
en las preciosas vistas que se divisan
al profundo y vasto mar,
universo de minerales, agua y sal
en el que cada día yo navego.

Ya conoces mis intenciones,
mi corazón y mis temores.
Falta una cosa por decir
aunque tú lo hayas supuesto.
Simplemente serán palabras
que representan mi movimiento:
quédate a dormir,
apoya tu cabeza en mi hombro,
que yo reposaré la mía
sobre tu desnudo torso.
Y los dos juntos,
al ritmo del suave oleaje,
danzaremos sin que nadie nos pare
con el paso de nuestro nuevo mundo.



La Roda

domingo 13 de julio de 2008

Declaración

Pues ya estoy de nuevo
con el boli en la mano,
y la intención del dibujo
ahora que tengo un rato.

Para variar, no sé
qué es lo que saldrá de mi cabeza,
porque quiero experimentar
con el piloto automático
de mi mano derecha.

El café acaba de salir
por el manantial
del aparato de acero.
Mientras me tomo un respiro
de absorción de datos
a veces sin sentido,
saldré a paladear tan sabrosa bebida
con mis amigos los árboles,
que ellos también degustarán
mi renovada energía vital.

Aunque de vital no se trata
cuando hablo del tabaco,
una lacra, de acuerdo,
pero es que si no fumo
puedo pasar un mal rato.

Es lo que tiene la adicción,
que me atrapa sin contemplaciones,
pero mire usted, soy humano,
¿para qué tantas contenciones
si Da Vinci ya pintó
el más famoso cánon de la perfección?

A modo de conclusión,
con mis dudas,
cabreos, fanfarrias, poemas,
sonrisas,
abrazos y lamentos,
algún que otro sueño,
comportamientos venidos del cielo,
otros algo más sangrientos
y más de uno políticamente correcto,
con todo eso y algo más
sigo de mi vida disfrutando,
que el aprender es algo
de lo que gozo
veinticuatro horas cada día.

Y si ahora me levanto
hasta los huesos calado
con la visión de tu sonrisa,
qué más dará lo demás,
si ahora mismo
con el cigarro entre mis dedos,
y en el estómago el oro negro,
volaré una vez más hacia ti,
para llevarte conmigo
a ese hermoso monte,
donde tú y yo estaremos
“lejos de las leyes de los hombres”*


*(Título de la canción del Último de la Fila)



La Roda

sábado 12 de julio de 2008

La gran escuela de soñadores

La sensibilidad,
la gracia de María
con Miguel Ángel y su Piedad.
La Escuela de Atenas,
Egon Schiele y Gustav Klimt,
que precisamente, en la plaza Venecia los descubrí.
Brunelleschi,
artistas en las callejuelas,
de una ciudad siempre eterna
que marcó un punto de inflexión dentro de mí.
Pasquino, sus reivindicaciones,
la plaza de España con decenas de escalones.
La Navona,
tras la de San Marco, la más bella y poderosa,
con sus músicos, sacacuartos,
turistas y pintores.
Arrogantes edificios de una época imperial,
Coliseo, arcos del triunfo,
Ben Hur y su circo,
y hasta mendigos sin hambre para su pan.

Cafeterías en las esquinas,
calles repletas de pizza al corte,
cappuccini tomados de pie,
porque en el momento en que te sientes,
el camata te cobra el doble.

Derroche de arte hasta en los estancos,
insolentes miradas
de los tópicos italianos
a las más bellas muchachas.

Filósofos del pomodoro,
tertulias banales hechas ensayos,
porque si hay algo
que a un romano se le da mejor,
es el amor a la palabra
sea cual sea el tema de la interlocución.

Cómo no hablar
del Vaticano,
con su acceso por la via della Conciliazione,
sus maravillosas entradas,
sus cienes de columnas
y sus riquezas guardadas tras los portones.
Obras cumbre antes citadas,
majestuosas esculturas
salpicando esta hipócrita morada,
con la intención de gritar a un sordo dios
¡para que veas, esta es tu casa!

Evidente,
no me iba yo a olvidar
de la plaza del Popolo,
punto clave en esta ciudad,
que nos servía de reposo
a un servidor y al también errante Alonso
en la búsqueda de un puesto donde currar.
Pero lo más gracioso
era escuchar una ambulancia un lunes al sol,
irónico momento en el que brincábamos,
ya que teníamos la vana ilusión
de que habían dejado libre
un nuevo puesto de trabajo.

En fin,
que entre tanto cura,
soldado, general, ladronzuelo,
dos tristes líneas de metro,
tráfico, adoquines,
inmigrantes como yo
pero con verdadera necesidad,
con una mano delante y otra detrás
me planté un día allí.
Cinco mesecillos viví,
de una experiencia tan inclasificable
como intensa,
tan reveladora
como para mí hoy nada ajena.
Una ciudad en la que
los ascensores suben a los más bajo,
y los revisores controlan
la caída de la bolsa
de un tío que alzó el vuelo
y no pasó del piso cuarto.

Sin embargo, tras tanto tiempo sin pisarla
por no poder sujetar el corazón en mi pecho,
quiero volver de nuevo a ella
y que otra vez me susurre a la oreja:
“Mira chaval, la vida es así como tú la tratas,
no intentes malgastarla
con cuentos de hadas
y rastreras falacias.
Agárrala por los cuernos y sal al ruedo,
que en el momento que veas al morlaco,
él se acercará a ti,
y juntos, sin prisas ni tormentos,
degustaréis sin un ápice de cordura,
con estoques, cornadas, picadores y banderillas,
un acto tan brutal como sangriento…”

Pero en esta historia, el bravo animal
no muere como en tantas otras corridas,
que se va con el torero al bar
a tomar unas cañas y un pincho de tortilla.



La Roda

viernes 11 de julio de 2008

Pues claro que sí

¿Qué más dará el calor
del frío invierno,
o la helada brisa
del julio pendenciero,
si ahora sé
que cuando acabe la clausura
por fin tú y yo nos encontraremos?

Versos que salen a borbotones,
oigo a la sangre correr por mis venas,
aunque claro,
antes de que el viento nos toque
deberé seguir cimentando mi carrera.

Primero mis obligaciones,
dice mi devoción.
Así que a los libros voy directo,
que para el resto, lo sé,
tendremos de nuestra parte
a ese fiel amigo, el tiempo.

Es que soy un gran amante
de las pequeñas cosas sencillas,
cenas y tertulias
con amigos de por medio,
lecturas en la terraza
fermentadas por el jugo de la uva,
alumbrado todo ello
por los suaves rayos de la llena luna.

Si bien eso no es todo,
también hay palabras
que por su extrema belleza,
al leerlas
no significan todo lo que ellas
verdaderamente representan.
Risas, paseos, caricias,
besos, manos, abrazos,
soplo, yemas, unidos,
juntos, manto, regazo,
abril, agosto, calor,
café solo y con hielo,
si hace usted el favor.

Ya ves, todo lo que puede dar de sí,
aunque por supuesto,
tampoco he olvidado ese motivo
que tan gustosamente
he dejado para el final.
Una bonita estampa
de dos locos de atar,
salpicados por mil y una gotas de sudor en tu cama,
rociados de
la cómplice humedad,
enredándonos
hasta que el sol nos diga
que es de nuevo por la mañana.



La Roda

jueves 10 de julio de 2008

Sin dudarlo

¿Será posible
que en las mieles del ayer
quepa todavía
algún rastro de memoria
que no divise tierra firme,
y que prefiera la escoria
a nadar entre peces espada y delfines?

No. Claro que no.
Todo lo que poseo
es aquello que no albergo.
Todo lo que no tengo
es aquello que, por no dejarlo suelto,
rompe amarras y navega mar adentro.

Sí. Por supuesto.
La posesión es inherente a la humanidad,
pero también lo es,
y lo digo sin pestañear,
mi más querido instinto universal.
Es por esto que lo que ilumina mi sonrisa,
no son promesas, gordos en la primitiva,
tierras en Panamá, cuentos de ensueño,
chalets en islotes desiertos
o bellos rasgos de naturaleza silíceos.

Los actos, así definidos
como partículas fundamentales
de acompasados movimientos,
son los que hacen bombear
mi sangre en forma de graciosos cuentos.

Y también, léase,
la amistad, el abrazo sin juramentos,
un hermano con su naturalidad,
una mano tendida en el infierno.
Además, cómo no,
unos padres, que son de lo que yo
ahora mismo más me enorgullezco.

¿Y el beso?
Con un beso, es verdad, se puede soñar,
es más, se puede viajar por el mundo entero,
pero no hay mejor billete a mi felicidad
que el calor que forma el hogar
de mi entorno más directo.



La Roda

Rotació i traslació

Ahir preguntava
per les monedes
a la butxaca del demà.

Avui considere
que si vull,
puc referir-me a la meua vida
com retalls de periòdics desgastats.

N´hi han fonaments,
ja ho crec,
per l´establiment
d´una moderna era medieval.

N´hi han nombres,
que defineixen
la cegadora fumarada
de la gran ciutat artificial.

I tampoc vaig a negar
la més clara realitat,
que jo també soc
partícip del creiximent de l´ésser
amb la seua fam feta gegant.

Per això alce el meu got
amb el vi de l´evolució més tradicional,
i brinde,
no pel nou dia que encara ha d´arribar.
No.
Ni molt menys.
Jo vull celebrar que aquest món,
allotjat sobre el tercer planeta
d´un sistema solar perdut a l´univers,
encara el puc gaudir com toca,
si busque baix de cada pedra,
i trobe entrellaçada als meus dits
la fluent i fina sorra.



Rotación y traslación

Ayer preguntaba
por las monedas
en el bolsillo del mañana.

Hoy considero
que si quiero
puedo referirme a mi vida
como recortes de periódicos desgastados.

Hay cimientos,
ya lo creo,
para el establecimiento
de una moderna era medieval.

Hay números,
que definen
la cegadora topera*
de la gran ciudad artificial.

Y tampoco voy a negar
la más clara realidad,
que yo también soy
partícipe del crecimiento del ser
con su hambre hecha gigante.

Por eso levanto mi vaso
con el vino de la evolución más tradicional,
y brindo,
no por el nuevo día que todavía tiene que llegar.
No.
Ni mucho menos.
Yo quiero celebrar que este mundo,
alojado sobre el tercer planeta
de un sistema solar perdido en el universo,
todavía lo puedo disfrutar como toca,
si busco debajo de cada piedra,
y encuentro entrelazada entre mis dedos
la fluyente y fina arena.


* Topera: Además de madriguera de topos, vocablo manchego que significa humareda.



La Roda

miércoles 9 de julio de 2008

Flamenco

Mientras escribo
toco el piano,
sin partituras,
ni pedales,
ni taburete,
ni teclas.
Que el único bemol
que yo siento,
es el marcado
por el dulce compás
del fluir de las mareas…

Madre palma,
padre cajón,
hijos y taconeos
sumidos todos en alegre confusión.

En el inmenso mar yo me sumerjo,
refulgente como alma solanera,
y el gitano al tocar la guitarra
me regala su pasión
con el sonido de cada cuerda.

Cantores de voces desgañitadas,
venid a mí, para que os sienta,
para erizar el vello de mi sanguíneo pulso,
para navegar por mil y una estrellas.

Ahora llega la magia
transformada en danza guerrera.
Los payos quedamos atontados,
ante el derroche en el escenario
de ese mítico duende,
traductor de alegrías, dichas y penas.

Y claro, todo espectáculo que inicia
alguna vez debe terminar,
pero el público, ebrio de gracia,
no deja que el telón caiga
anunciando su final.

Vítores, laureles y guirnaldas
adornan los cuellos
de tan grandes artistas,
ensalzando una cultura
que por sernos tan extraña,
es tan odiada como querida.



La Roda

Una vida, un dios, una muerte

Viejas melodías escucho
de un coronado rey del rock,
una grave voz que fue
estímulo, salida,
entrada y rotura
de la racista cultura de aquella nación,
de una encorsetada sociedad
ávida por conocer
nuevas estructuras y estímulos
para evadirse de su propia mezquindad.

Como buenos fieles
a nuestra creada religión,
la misma voracidad que le encumbró
al olimpo de las deidades,
fue la que llevó al bueno de Aaron
a infiernos nunca vividos,
desesperantes,
con carentes de escrúpulos inquilinos.

Cómo nos acercamos al hombre
que, aupado por unas canciones,
un público insaciable
y una famélica productora de discos,
poco a poco es conducido
a la completa pérdida del norte.
Hasta que su mente de diamantes
saturada por tanto materialismo,
desciende al pozo más profundo
del modo más amargo,
arrastrando su vida por el mundo.

Es en ese momento
cuando todos aquellos magnates,
representantes y demás demonios,
asustados por el desenlace irremediable,
dejan de ser en el barco que se hunde
bravos y valientes capitanes,
para convertirse en ratas asquerosas y miserables.

Elvis, ahora escucho tu grandeza
sin haberte conocido,
pero las notas, las letras
y la fuerza que tu voz desprende,
funcionan para que desde
este olvidado rincón del planeta,
yo también me transforme
en capitán, rata,
representante y magnate.
Si bien hay algo que además soy gracias a ti,
mortal persona que con tus acordes
viajo al maravilloso bosque
del mágico universo del sentir.



La Roda

martes 8 de julio de 2008

De buena mañana

Oxidados andamios
en la cara oculta del voraz,
pintores demacrados
con manchas de carmín de acero,
bancos de la memoria
para sentarse a respirar,
cocineros hogareños
sin aceite para el salmorejo,
laberintos de incógnitas
donde a Teseo encontrarás,
arquitectos del perfume
con olor a vino añejo,
salones de tertulias
engalanados con el gran Germán,
vendedores de bufandas
sin clientes en el desierto,
ríos de lava
en los sótanos de la caridad,
cajeros de ahorros
con el monte de piedad en los suelos,
autopistas peraltadas
hacia abismos sin bien ni mal,
labriegos del agua
sin amaneceres sedientos,
peluquerías de moda
ataviadas de insufrible voracidad,
socorristas aguerridos
con instrumentos quirúrgicos en el pellejo.

Qué vistas recibo, sí señor.
La de lugares, personas,
animales y cosas
que llegan hasta mí
de buena mañana, a primera hora.
Así que, terminado el desayuno
y con la colilla entre mis manos,
los quehaceres del día por venir
están ahí.
Y allá voy, que para eso me levanto.



La Roda

lunes 7 de julio de 2008

El viejo del pino verde

Por la ladera de esa colina
baja el viejo del pino verde,
hombre mayor, de barba blanca,
con una rama entre los dientes.

Va saltando de hoja en hoja,
como si de una abeja se tratara,
y por haberse aferrado a la historia
mantiene el equilibrio entre sus alas.

No soy de colores,
me dijo alguna vez,
puesto que la sustancia
del tejido de alfombra,
no es más que hilos sueltos
entrelazados de memoria.

Una vez se posó en una pradera
de incienso y plata bella,
aunque él no reconoció su atuendo
cuando se vio en el reflejo
del espejo del manto de arena.

Quizás sea mejor tarea,
le comentó a un amigo,
volar con la corriente mañanera,
que para planear sin el viento
tenemos la vida entera.



La Roda

viernes 4 de julio de 2008

Peldaños vacíos

El asfalto de las ruedas
derretido con el fulgor del verano,
me ha traído a parajes
que por fin ya he explorado.

Todo igual,
la calle, esta mesa,
el colegio, el quiosco,
las perpetuas aceras.

Nada se mueve en este lugar,
imposible quedarse,
porque es imposible llegar
más allá de donde mis pies
en antiguos pasos estuvieron una vez.

Una sonrisa dibujan mis ojos,
la del turista en el tiempo,
que no en el espacio,
cuando vuelvo a revisar
expedientes para siempre ya cerrados.

Por esto ya recojo
y empaqueto mi maleta,
sin otro objeto que saber
que ahí fuera todavía quedan
muchas piedras por la senda.

Deseo verlas, olerlas,
cogerlas, y, sobre todo
rodar por el suelo gracias a ellas.
Para poder levantarse
y, riendo sobre la carretera,
abrazar el aire fresco
sin acotarme por una meta.



Castellón

jueves 3 de julio de 2008

A la orilla...

Entre cantos de jilgueros,
hojarasca en mi puño
y rayos de luna llena,
la opresión que siento
ahora mismo en mi pecho
la desgrano letra a letra,
para que con estas líneas
pueda yo acercarme
a melodías no compuestas.

Escribe como tú sabes,
me dices.
Pero es que no sé
qué es lo que se esconde
tras ese vacío molde
llamado hoja en blanco.
Ni qué saldrá de mi mano
una vez que inicio
a dibujar breves trazos
que, una vez leídos
me dejan completamente maravillado.

Cuando estos versos tú leas
ya serás consciente
de que a través de mis poemas
transcribo con tinta permanente,
cien partidas de ajedrez
en el patio de recreo,
fogosos y ardientes deseos
de abrazarnos en tu lecho,
anhelos vacilantes e inquietos
de sentir todo tu cuerpo,
y felices momentos eternos
unidos por un cálido beso.

Aunque, también es verdad,
y no vayas a dudar,
esto no es una declaración en toda regla,
sólo pequeñas esculturas
que calman hoy mi alma ciega.
No trato de impresionarte
con lo que sale de mis manos
porque no quiero esperar,
ya que el secreto del desespero
es no preguntar cada segundo al minutero
por el instante en que tú y yo
cara a cara nos despertemos.

Así que, mientras los cielos se encuentran,
seguiré con mis pentagramas,
claves de sol, bemoles y corcheas,
que una vez lo real
se abra paso entre las quimeras,
sentados en aquella plaza
apurando nuestro café solo,
nos lo diremos absolutamente todo
sin utilizar la más mínima palabra.



La Roda

miércoles 2 de julio de 2008

L'arribada

Un nou dia
entra per la porta,
aquell que vaig somniar
llevant-me la meua roba.

Potser, sí,
que n´hi hagen sorolls,
però només son
ombres i fútils tremolors.

Anem a vore:
No és més bonic
cridar al nou sol,
amb paraules com
ola, buenos días,
kaixo, bon dia o hello?

Ah, si vosaltres preferiu
solament una exclusiva llengua,
a mi me pareix molt bé,
encara que
a lo millor l´astre rei,
pensant que a ell no vos dirigiu
fa cas omís perqué no vos comprenga.

Ja que, arribat el moment
de compartir el seu seny,
aquesta estrela no té miraments
de si tu o si jo.
Es clar, se fixe
en les mans obertes
de les ànimes que fiquen el cor,
en compte d´himnes
i mediàtics colors,
que segons el meu bateig,
enfosquen l´esplendorosa lluentor
de camps encara utòpics i verds,
entrellaçats en eterna fusió
amb el lloc on comence el blau del cel.




La llegada


Un nuevo día
entra por la puerta,
ese que soñé
quitándome la ropa.

Es posible, sí,
que hayan ruidos,
pero sólo son
sombras y fútiles temblores.

Vamos a ver:
¿No es más bonito
llamar al nuevo sol,
con palabras como
ola, buenos días,
kaixo, bon dia o hello?

Ah, si vosotros preferís
solamente una exclusiva lengua,
a mí me parece muy bien,
aunque
a lo mejor el astro rey,
pensando que a él no os dirigís
hace caso omiso porque no os comprende.

Ya que, llegado el momento
de compartir su sensatez,
esta estrella no tiene miramientos
de si tú o si yo.
Por supuesto, se fija
en las manos abiertas
de las almas que ponen el corazón,
en lugar de himnos
y mediáticos colores,
que según mi palpitar
oscurecen el esplendoroso brillo
de campos todavía utópicos y verdes,
entrelazados en eterna fusión
con el lugar donde comienza el azul del cielo.



La Roda

De reojo y casi de bruces

Mirar al pasado
con sangre en los ojos,
sólo puede tener gestos
del color con que relucen
viejos y denostados ogros.

Al verme hoy en el blanco
del papel del olvido,
mis tornas se giran
para observar el camino
que por momentos me atrapa,
atándome al limbo.

Cuando ya creía
que andar era simple cosa
de mover dos ancladas piernas,
una nueva caída me enseña
que para seguir en buena onda,
hay que pisar ciertos charcos
y precipitarse en alguna fosa.

La vida, señores, la vida,
suma de trabas,
altos y bajos,
valles y montañas.
Alados motores de maña
y fuerabordas en la mar azulada.

Eso es lo que yo escribo,
aunque lo mejor de haberme perdido
es, sin duda, llegar a saber
que una mano firme
ha tendido sus puentes,
para que yo, otra vez,
sienta que vivir no es sólo
cuestión del azar y la suerte.


Nota:
- ¿Sabes por qué nos caemos, Bruce?
- No, papá.
- Para aprender a levantarnos.

(El señor Wayne a su hijo, en BATMAN BEGINS (2005) de Christopher Nolan)



La Roda

lunes 30 de junio de 2008

Estructuras

Con buena base
y mejores materiales,
los fenicios elaboraron
nuestra herramienta de lenguaje.

Alfabeto de mi sino,
letra a letra yo percibo,
que cada día estoy más cerca
de llegar a la raíz del olivo.

Nutrir de sales minerales
esa hermosa planta,
para luego recoger sus frutos
y exprimir tan preciado zumo.

Que su jugo permanezca
incólume, perenne,
de sabor, olor y frescor,
para su disfrute y deleite.

Así que, aliñemos con ese aceite,
con sal y vinagre balsámico,
el goce del primer plato.
El segundo, te lo digo yo,
vendrá naturalmente rodado.



La Roda

viernes 27 de junio de 2008

Eslabones

Cariño es una mirada,
una mirada es deseo.
Deseo de acariciarte en mi almohada,
y en mi almohada permanecer despierto.
Despierto de lunas y soles,
soles que alumbren el vuelo.
Vuelo de pájaros olvidados,
olvidados por salir huyendo.

A la orilla acaricien dulces olas,
dulces olas de tu cuerpo.
Tu cuerpo al sentirte desnuda,
desnuda y sin tormentos.
Tormentos infames que fallecen,
que fallecen por desaliento.
Desaliento el antes vivido,
vivido para no estar muerto.

Mi mano vuelve al dibujo,
al dibujo del recuerdo.
Recuerdo de una sonrisa,
sonrisa de mi fuero interno.
Fuero interno tan preciado,
preciado como el silencio.
Silencio al verte dormir,
dormir abrazada a mi pecho.



La Roda

jueves 26 de junio de 2008

Café contigo en la plaza

El día que llovieron
lágrimas de fuego,
estaba yo en mi casa
tomando un whisky con hielo.

¿Para qué salir
si no tengo paraguas?
Mientras, a la luz de las velas
en aquel tocadiscos
sonaba la canción sempiterna.

Prefiero el calor
y mejor abrigo
de la lumbre hogareña,
que el amargo sabor
a desdicha incierta
de inhóxpitas cumbres sangrientas.

Pero una situación insólita
paró las agujas
del oxidado tic-tac.
La voz de la voluntad
quería quedar
a las siete, en aquel bar.

Café recién tostado
en llanuras palaciegas.
Molinillos de grano,
que sirven de regazo
al viejo embrujo
de sabias y antiguas meigas.

Quemando nuestro ron,
de dulce sabor a piel,
y clamando la redención
de dos viejas almas de hiel.

Vengo de pasarme
por una pequeña
y acogedora relojería.
En su interior
puedes encontrar
hasta manecillas de pedrería.

Quiero aquel de cuco, relojero.
Que no hay mejor momento,
que percibir,
que disfrutar,
que compartir
contigo el dulce paso del tiempo.



La Roda

miércoles 25 de junio de 2008

Nada más... y nada menos

Una palabra por cada intención,
una imagen por cada recuerdo.
Vasta recopilación de memorias
que visten al ser
de maravilloso halo imperfecto.

Hoy yo canto al cantar,
a la puerta abierta de futuro incierto.
Esa que en pasados viajes errantes
sacudió mis ahumados cimientos.

Conocí de primera mano,
y también por gesto ajeno,
palabras que fueron sentires,
como tortura,
desazón,
amor,
ira,
deseo.

Ahora me da por sumar letras,
con base científica de corazón bohemio.
Increíble mezcla
representada en Manhattan,
por una estatua
y millones de sueños.

Aunque, sinceramente, la vida
es mucho más que eso.
Son insulsos motivos,
quehaceres inquietos,
rutinas sistólicas
y diastólicos versos.
Movimientos que permiten caminar
a la par que escribir despierto.



La Roda

lunes 23 de junio de 2008

Ires, venires y devenires

Antes de comenzar,
no malinterpreten mis textos,
que no dejan de ser
trajines de mis sentimientos.
Ya no lloro por escribir,
ni por sentir que la vida es así.
Uno se encuentra con situaciones,
y en este tablón yo plasmo
sencillas y llanas emociones
en forma de melodioso canto…

Por eso basta,
con una palabra basta,
para definir
una autopista de peaje,
cada lugar en este paisaje
de microchips y veleros,
de pájaros que ni siquiera
han emprendido el vuelo.

Basta,
con una palabra basta,
sea cual sea
el idioma de la transcripción.
Con tres simples letras
tienes un yes,
y con sólo dos
una clara negación.

Basta,
con una palabra basta,
que no hay más sana intención
que dejar andar
el ayer con viento fresco.
Sin más leves miramientos
de lo que no pudo pasar,
y por supuesto, no pasó.

Basta,
con una palabra basta,
que el silbato del revisor
marca la partida
en mi nueva estación.
Que en este paramundo ficticio,
no hay más realidad que el sueño,
y los sueños, sueños son.

Así que, mi niña,
con tinta seca en la mano,
y mi reloj vacío de arena,
por activa,
por pasiva,
por babor
y por estribor,
te digo basta,
que mi barco ya zarpó.



Albacete